09 septiembre 2006

Pies Negros (Tribu de las Praderas)


Ubicación: EEUU y Canadá Población: 15.000 (1977 SIL). Lengua: Algonquino

Los pies negros, así llamados por el color de sus mocasines, emigraron a las grandes llanuras desde la región de los Grandes Lagos. Se dividen en tres grupos: los siksika, kainah o sangres y los piegan.

Rápidamente asimilaron la vida nómada, y vivían de la caza del búfalo, que les aseguraba un prometedor futuro. Su chamán les ayudaba en la caza con el poder de sus talismanes. Probablemente consiguieron sus primeros caballos del comercio pacífico con las tribus vecinas. Los pies negros se convirtieron en expertos jinetes, grandes cazadores y fieros guerreros.

Vivían en aldeas fácilmente desmantelables, lo cual era fundamental en la vida nómada. Las mujeres se encargaban de las tareas familiares y la recolección de plantas silvestres, mientras los hombres hacían las armas y cazaban. Al igual que otras tribus practicaban la poligamia.
A principios del siglo XVIII comerciaban con las pieles del búfalo, los caballos y las armas. Expulsaron de la zona a la tribu shoshoni, aproximadamente en el 1740, gracias a los rifles con los que contaban, aún cuando estos poseían gran número de caballos.

En 1809 se estima que los pies negros ascendían a 5.200. En 1831 comenzaron a comerciar pacíficamente con los blancos y en 1855 firman el primer tratado con los E.E.U.U., el cual definía sus fronteras. Pero en 1860 los colonizadores comienzan a avanzar por su territorio y los pagos de las anualidades no llegan. Los pies negros envían cartas de protesta a Washington pero no se les escucha. En 1869 estalla la tensión y los piegan matan a Malcolm Clark.

Buscando a los asesinos de Clark, los soldados americanos atacan el campamento de Corredor Pesado, un jefe amistoso, a orillas del río Marías. La batalla se saldó con 200 indios muertos y 140 mujeres y niños capturados. Los supervivientes son trasladados a la reserva del norte del río Marías, allí, en 1875 escribirían su nuevo código tribal. Los pies negros nunca volvieron a enfrentarse con el ejército norteamericano, ni siquiera con la llegada de las tropas del general Custer.

En 1882 todavía sobrevivían de la caza de bisonte, pero al año siguiente ya no había caza. Más de 600 pies negros sufren la inanición. Su fuente principal de alimentación había desaparecido y no sabían vivir del cultivo, por lo que terminan convirtiéndose en un pueblo sedentario dependiente del gobierno.
Diez años después se termina el ferrocarril transcontinental que atraviesa sus tierras, los pies negros la venden para asegurar su supervivencia. En 1903, Ternero Blanco, último pies negros piegan, muere en una visita a Washington. Quedaban 2.268 indios en la reserva.

Los pies negros son muy conocidos por sus espectaculares tipis, barrocamente decorados con representaciones de animales y aves. Creían que los dibujos de los tipis protegían a sus dueños contra la desgracia y la enfermedad, y se regían por unas reglas concretas al decorarlos. El símbolo más importante era la Estrella de la Mañana, dotada con poder para proteger a los que tenían el derecho de utilizar este motivo.

La posesión de un tipi sagrado pintado era signo exterior de rango elevado. No obstante, el prestigio se basaba fundamentalmente en el éxito en la guerra, cuyo máximo objetivo era capturar los caballos del enemigo más que matar. La invocación de poderes superiores para que asistieran al guerrero en estas empresas se dirigía a espíritus que podían ayudar a conseguir este fin.

Las tribus se dividían en varias bandas, cada una liderada por un jefe, y todas se unían en verano para celebrar sus ceremonias sociales y religiosas. El suceso anual más sagrado era el baile de sol o Ceremonia de la Posada de Medicina, en la que cumplían votos que aseguraran el bienestar de la comunidad mediante la abundancia del búfalo.

Su visión del cosmos se basaba en las cualidades especiales de cada animal (la fuerza del bisonte, la rapidez del antílope, la valentía del águila...), pero reconocían un poder intangible del universo que tenía sus raíces en su primitivo hogar de los bosques.

Estaba extendido el concepto de tres mundos paralelos. Bajo la superficie del lago sobre el que flotaba la tierra, habitaban poderosos espíritus que controlaban la fauna y flora de la tierra y el mar, mientras que más allá de la bóveda celeste, descansaba el reino de un mundo superior. Este estaba dominado por espíritus paralelos a los del mundo inferior, entre los cuales los más poderosos eran las Aves del Trueno, que con el relámpago de sus ojos y el movimiento de sus alas, producían los rayos y los truenos. El sol y la luna eran la fuente de energía que controlaba el día, la noche y las estaciones. En la tierra,, los espíritus de los cuatro vientos cambiaban las estaciones, ya que su energía sostenía y daba sentido al ciclo de la vida. Durante cientos de años las manifestaciones artísticas religiosas y simbólicas expresaron estos poderes.